Página 15 - Anuario2012

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¿Qué se entiende por adaptación?
Las medidas de adaptación se toman para hacer frente a un clima cam-
biante, por ejemplo a un aumento de las precipitaciones, temperaturas
más altas, recursos hídricos más escasos o tormentas más frecuentes, en
la actualidad o en previsión de esos cambios en el futuro. La adaptación
tiene por objeto reducir el riesgo y los daños por impactos nocivos, actua-
les y futuros, de una manera rentable o explotando los beneficios poten-
ciales. Algunas de esas medidas consisten, por ejemplo, en utilizar de una
manera eficaz recursos hídricos escasos, adaptar las normas de construc-
ción vigentes para soportar futuras condiciones climáticas y fenómenos
meteorológicos extremos, construir muros de contención de inundacio-
nes y subir la altura de los diques frente a la subida del nivel del mar, de-
sarrollar cultivos resistentes a las sequías, seleccionar especies forestales y
prácticas que sean menos vulnerables a tormentas e incendios, elaborar
planes de ordenación territorial y corredores para ayudar a las especies a
migrar, etc. La adaptación puede comprender estrategias nacionales o re-
gionales así como medidas prácticas a nivel de comunidad o individuos.
Las medidas de adaptación pueden ser anticipativas o reactivas. La adap-
tación se aplica tanto a sistemas naturales como humanos. Garantizar la
sostenibilidad de las inversiones a lo largo de toda su duración teniendo
en cuenta explícitamente el cambio climático suele conocerse como «cli-
mate proofing» o concepto de «a prueba de clima».
Por eso son tan imperativas para la comunidad mundial las me-
didas de mitigación y, así, los Jefes de Estado y de Gobierno de la
UE, reunidos en el Consejo de Primavera de 2007, acordaron por
unanimidad reducir, para 2020, sus emisiones de gases de efecto
invernadero al menos un 20 % y, en caso de que se celebrara un
acuerdo global y completo, un 30 %, e hicieron un llamamiento
a favor de una reducción global de hasta el 50 % para 2050 en
comparación con las concentraciones de 1990.
En segundo lugar, como el cambio climático es ya una realidad,
en todo el mundo la sociedad se enfrenta al desafío paralelo
de adaptarse a sus impactos, ya que es inevitable que a lo lar-
go de este siglo y después se produzca cierto grado de cambio
climático, incluso aunque resultaran un éxito las medidas de mi-
tigación que se adopten a nivel internacional en las próximas
décadas. Aunque la adaptación es ahora inevitable y un com-
plemento indispensable de las medidas de mitigación, no es
una alternativa a la reducción de las emisiones de GEI. La adap-
tación tiene sus límites. Cuando se traspasan ciertos umbrales
de temperatura, cabe esperar que algunos impactos del clima
(por ejemplo, el desplazamiento de poblaciones a gran escala)
se agraven y vuelvan irreversibles.
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