Página 82 - Anuario2012

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Importancia de la
administración de la
energía
Administrar energía quiere decir que debemos aprovechar los
principios de la tecnología y la economía para poder controlar
su costo, pero a la vez, debemos ser capaces de proporcionar los
servicios necesarios en edificios e industria, es decir, no por con-
trolar costos debemos dejar de hacer actividades o inversiones.
Es muy importante administrar la energía ya que el 53% de los
ahorros de emisiones de gases contaminantes (CO2) va a provenir
de la eficiencia en el consumo y uso de dicha energía y el 47%
restante, vendrá con el desarrollo de tecnologías de generación
sustentables.
En un edificio, las áreas de oportunidad de ahorro y administra-
ción en general de la energía, van a depender de la vocación o
uso que cada inmueble tenga. Es decir, un edificio de oficinas
tiene mayor área de oportunidad en temas relacionados con la
iluminación y el aire acondicionado, mientras que en un hotel la
mayor oportunidad de ahorro es en el calentamiento de agua y
posteriormente la iluminación.
No todos los países ni todos los inmuebles consumen energía
de la misma manera. Decíamos que éstos tienen una vocación
particular, mientras que los países tienen distintas infraestructuras
y costumbres entre sus habitantes. Para poder tener un patrón
común de comparación, más cercano y que considere todas las
similitudes posibles, se puede crear un “Índice de Desempeño
Energético”. Este índice nos ayudará a tener un lenguaje común
para poder hacer los comparativos y tener mayores oportunida-
des de aplicar acciones dentro de la administración de la energía.
Para los hoteles, este índice podría ser kWh / habitación; para edi-
ficios de oficinas, kWh / m2 rentable; en una fábrica o maquilado-
ra, el índice se puede representar por kWh / pieza producida o por
tonelada de producto terminado.
Al momento de administrar la energía, es muy importante con-
siderar que “para ahorrar, hay que invertir”. Pero no debemos
confundir la inversión con el gasto ni los retornos de inversión
“rápidos” a cambio de gastos en la operación y mantenimiento.
Cuando se construye un inmueble o cuando se va a invertir en un
equipo que llevará al ahorro de energía, es crucial tomar en cuen-
ta que tan solo el 25% del costo total (a todo lo largo de la vida
útil del inmueble o del equipo) se hace como inversión inicial, el
75% se eroga a todo lo largo de su vida mediante la operación, el
mantenimiento y las futuras renovaciones o modernizaciones.
No pretendemos decir que no se cuide la inversión inicial ni mu-
cho menos que no se tenga en cuenta un retorno de inversión
“sano”. Más bien, debemos estar conscientes que esa inversión
pudiera ser un poco mayor al principio, pero a mediano y largo
plazo nos va a traer ahorros.
Por otro lado, estos ahorros no siempre son económicos ni tangi-
bles. Pueden reflejarse en menores tiempos muertos de la opera-
ción por tener mayor automatización; pueden representar meno-
res gastos de operación y mantenimiento ya que podemos tener
planeación de estos y no solo “corrección de problemas”.
Tener un adecuado plan de mantenimiento también es parte de
la administración de la energía ya que ayuda a mantener los ni-
veles de confiabilidad y eficiencia del sistema al menos, en los
niveles de diseño, a pesar del tiempo, el uso y el desgaste natural.
Un plan de modernización permitirá seguir consumiendo ener-
gía de manera eficiente ya que tendremos las últimas tecnologías
en operación, y además ayudará a extender la vida útil tanto del
inmueble, como del equipo instalado en él.
Para concluir, podemos establecer que la administración de la
energía es un ciclo interminable de mejora continua, que debe
considerar los medios de tener información confiable, en tiempo
y forma, para la mejor toma de decisiones y que, una vez imple-
mentadas las acciones de ahorro o uso eficiente, se deben obser-
var y medir los resultados y eso nos abrirá nuevas oportunidades
de ahorro. Debemos encontrar el justo balance entre las inver-
siones y gastos, con el impacto ambiental de las acciones que
hagamos y con las repercusiones sociales que esto implique, de
esta manera, las inversiones o actividades que se hagan en un
inmueble para hacerlo eficiente serán “económicamente viables,
ecológicamente vivibles y socialmente justas”.
P U B L I R R E P O R T A J E
Ing. Jorge Luis Hagg Hagg
Instituto Mexicano del Edificio Inteligente A. C.
Schneider Electric México, S. A. de C. V.